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El Puerto vive en el Silencio

Miércoles, 18 de Junio de 2008 La sede del partido de la selección está lejos de ser un hervidero para el crucial choque

Cuando Venezuela decidió darle forma al ciclo de César Farías y se mudó de Maturín a Puerto La Cruz para recibir a Haití, ya se podía percibir que esta ciudad, por más cómoda y paradisíaca que fuese, no es un lugar futbolero. Acá, la vinotinto tiene cosas a favor: la hotelería, el campo de juego y de entrenamiento y la disposición de la gente, pero eso no basta.

La euforia que causa la vinotinto en cualquier lugar que pise en el país no se transmite en el puerto. El hotel pasa sus horas entre el insoportable calor y el silencio dispersado por todo el lugar. La gente no se acerca y ni se da cuenta de que los héroes de Boston, los irreverentes de Montevideo, están acá.

Por más que haya un entusiasmo gubernamental y un deseo del cuerpo técnico de jugar en esta ciudad, la calle no respira este deporte y muy pocas personas saben que mañana un grupo de jugadores seguirá luchando por llevar a esta nación a una Copa del Mundo.

Los boletos para el partido también son una incógnita. Los dirigentes del estado decidieron apoyar el trámite y adquirieron una fuerte cantidad de entradas que será repartida entre la gente allegada, para que el coso portocruzano se pinte de vinotinto.

Deportivamente, la escogencia de Puerto La Cruz como sede para este cotejo tiene cierto sentido. Se trae al torturante clima a una selección chilena poco acostumbrada a esta presión y con la idea de agotarla justo antes de jugar, pero la fuerza propia que pueda irradiar el puerto deja mucho que desear.

El cemento sólo recibe el acompañamiento del sol y de aquellos atrevidos que lo retan a cualquier hora del día. Las camisetas vinotinto escasean y la publicidad para el partido sólo es visible en aquellos lugares en los que el objetivo sea de lucro.

La decisión es arriesgada y así como la vinotinto se juega una fuerte carta en su apuesta hacia el continente africano, Puerto La Cruz también se juega su eliminatoria. No sólo tiene que convencer a todos, sino llenar el estadio y dejar al país contento. Vaya compromiso.

OS / El Universal